Un día muy especial para los niños que aun creen en la magia, la fantasía, los sueños... pero también para los que ya no somos tan niños, que recordamos con cariño los días de emoción de la noche del 5 de enero y la madrugada del 6, y que seguimos fomentando con la familia, amigos y niños pequeños.
De los mejores recuerdos de mi infancia conservo las Barbies que tuve, entre ellas la Barbie Cristal, a la que estrategicamente dejaron donde le entraba la luz de la ventana y asi lucía mucho su vestido... otra ocasión, el ferrari de Barbie, o los famosos Play Doh, y el hornito mágico que pedí por más de 3 años seguidos...
Fui una niña Barbie, lo admito, tuve la casita, la alberca, muchos sets que venian que con el asador, los salvavidas, etc. Pero dentro de esos juegos, habia mucha más imaginación, el jardín era una selva, cada fin de año había cena - baile- show con todas las muñecas que teniamos (en su mejor momento eran 60 juntando las de mi hermana y las mias)... ahh que tiempos aquellos!!
Cómo olvidar las noches del 5 de Enero, donde uno se escondía entre las cobijas, y ni ruido hacia para que así los reyes dejaran los juguetes, y tambien los chantajes tipicos de esa epoca: "Portate bien, o los reyes no te traeran nada de lo que pediste"
Y finalmente la madrugada. cuando temblando de frío, (que se nos olvidaba por un momento) ibamos a ver que nos habian dejado, despertabamos a nuestros desvelados papás, y regresabamos al cuarto a quitarle las envolturas a los juguetes, y era tipico ir a presumir los juguetes a la escuela, o quedarse todo el día jugando con ellos, segun fuera el caso.
Por eso ahora, me gusta buscar un detallito para mi familia, y a mis primas comprarles algun juguete, y mantenerles la ilusion por el mayor tiempo posible, porque son épocas que no se olvidan.
domingo, 17 de mayo de 2009
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